MAM
(Mal Agudo de Montaña)
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El M.A.M. también conocido como “soroche”,
“puna”, es el nombre dado a las reacciones
fisiológicas del cuerpo humano como respuesta
a su exposición a la baja presión de
oxígeno que existe en altura. A medida que
ascendemos, se produce una disminución progresiva
de la presión atmosférica y también
de la presión parcial de oxígeno en
el aire que inspiramos.
Hay que tener presente: no hay menos cantidad de oxígeno
en altitud que a nivel del mar. Lo que realmente varía
es la presión atmosférica. Por lo tanto,
no es la concentración del oxigeno sino la
presión con la que éste nos llega a
nivel de los alvéolos pulmonares, donde se
produce el intercambio gaseoso con las células
encargadas de captarlo, o glóbulos rojos.
Los primeros síntomas pueden empezar a sentirse
a partir de los 2.500-3.000 metros por encima del
nivel del mar: cefalea, náuseas, vómitos,
vértigo, mareo, insomnio, falta de apetito,
etc.
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A fin de facilitar la detección
y gravedad se ha establecido la siguiente tabla asignando
puntos a los distintos síntomas: |
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| Dolor
de cabeza leve |
1 |
| Náuseas
o perdida de apetito |
1 |
| Insomnio |
1 |
| Vértigo |
1 |
| Dolor
de cabeza resistente a la aspirina |
2 |
| Vómitos |
2 |
| Disnea
en reposo (dificultad respiratoria) |
3 |
| Fatiga
anormal |
3 |
| Oliguria
(falta de orín) |
3 |
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PUNTUACIÓN |
DEFINICIÓN |
TRATAMIENTO |
| 1 a 3 |
MAM ligero |
Aspirina
– Paracetamol |
| 4 a 6 |
MAM moderado |
Aspirina,
reposo, suspender el ascenso |
| > de 6 |
MAM severo |
Descenso |
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El mal agudo de montaña
puede afectar a cualquier persona, sea cual fuere su
estado físico, contextura, entrenamiento o experiencia.
De no tratarse a tiempo puede derivar en edema pulmonar
o cerebral, acarreando incluso la muerte. Por este motivo,
es muy importante someterse a un periodo de “aclimatación”
y comunicar al guía de la actividad cualquier
aparición de los síntomas .Es un gravísimo
error disimular algún trastorno o atribuirlo
a otras causas. "Tu organismo es el único
al que no puedes engañar". |
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Nutrición
y Entrenamiento |
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Antes de comenzar a realizar
una actividad y/o entrenamiento físico es aconsejable
hacerse un chequeo médico. Si entrenas
ejercicios de fuerza, te conviene hacerlo por la mañana,
hasta las 14-15 hs a más tardar. Nunca comiences
con un trabajo de resistencia para entrenar la fuerza
luego. Si entrenas resistencia, hacelo preferentemente
por la tarde o la noche. En lo posible, elegí
más alimentos naturales y menos envasados. Las
pastas, papa, batata, arroz blanco y polenta son alimentos
importantes para consumir después del entrenamiento
(mejoran las cargas de glucógeno muscular, que
es el principal combustible para el ejercicio).
No te excedas con las grasas, ni con la sal. (www.patriciaminuchin.com)
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Cómo armar
una mochila |
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Una carga bien distribuida y
equilibrada nos permitirá transitar adecuadamente
por distintos terrenos y optimizar nuestro centro de
gravedad. Ante todo es muy importante considerar que
el armado de la mochila depende del tipo de salida,
lugar, cantidad de días, época del año,
etc. Resulta conveniente tener todo el equipo a la vista
para poder distribuir los distintos elementos según
su peso-volumen y conseguir una posición óptima
del centro de gravedad. Existen bolsas de almacenaje
o stuff sacks que permiten tener todo ordenado, clasificado
y protegido de la humedad. Estas bolsas vienen en distintos
materiales, tamaños, colores, existiendo las
transparentes para mapas, guías de viaje, etc.,
y con distintos sistemas de cierre y compresión.
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Sistema de vestimenta
por capas |
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Se denomina “vestimenta
en capas” al modo de conseguir el mejor rendimiento
de nuestras prendas, controlando el calor y la humedad
corporal. Según la época del año
o la actividad a realizar, las combinaremos juntas o
por separado para obtener el mejor rendimiento.
La 1ª capa (ropa interior): Aleja
la humedad de la piel que se produce al transpirar,
evitando así la sensación de estar empapado
y correr riesgos de enfriamiento o congelación
(según lugar y actividad). Las prendas húmedas
en contacto con la piel dejan escapar el calor veinticinco
veces más rápido que las secas. La elección
de esta primera capa es determinante para lograr un
óptimo funcionamiento de las prendas exteriores.
La 2ª capa (prendas térmicas):
Retiene el calor producido por el cuerpo entre las micro-cámaras
de aire formadas entre su tejido. Esta capa intermedia
es la que retiene la máxima radiación
térmica desprendida por nuestro cuerpo. El forro
polar como otras fibras, no genera calor sino que retiene
el del propio cuerpo, aislándolo del frío
exterior. Pueden usarse una o más prendas, siempre
que se permita una buena transpiración y evacuación
de la humedad. Generalmente el viento consigue traspasarlo
salvo que esté provisto de algún laminado
como el 'Windstoper' o el 'Windbloc'. Los modelos con
refuerzos en codos y hombros serán más
resistentes para escalar o transportar mochilas pesadas.
La 3ª capa (membranas impermeable-transpirables):
Protege contra el viento y el agua permitiendo la transpiración
incluso con lluvia intensa. Son materiales compuestos
por micro-poros con un tamaño muy inferior al
de una gota de agua por lo que garantizan una impermeabilidad
absoluta y, a su vez, estos micro-poros, son mayores
que las moléculas de vapor de agua producidas
por el cuerpo humano asegurando así una buena
evaporación. |
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